10/12/2019

EL JOKER NO HACE REIR





“Joker” es una película antisistema, una sorpresa para un filme que proviene de Hollywood, una industria abiertamente conservadora en todas sus producciones que no se ha distinguido nunca por hacer propuestas contrarias a lo correctamente establecido.
En EEUU, en su estreno, se prohibió que los espectadores acudiesen al cine disfrazados o cuanto menos utilizando las máscaras del personaje que interpreta Joaquín Phoenix. Afortunadamente no pasó nada, pero algunos pensaron que cualquiera de gatillo fácil podía organizar una masacre.
Arthur Fleck, así se llama el personaje, es un perdedor con mayúsculas, pero es un perdedor al que la sociedad ayuda a que se sienta aún peor y que recupere sus tendencias psicópatas. Arthur sueña con ser humorista, pero tiene que conformarse con vestirse de payaso, para anunciar algún comercio en la calle, o acudir a los hospitales para entretener a los niños enfermos. No tiene un comportamiento violento porque está medicado. Cuando se suspenden las ayudas sociales y se queda sin los calmantes que precisa, comienza a manifestar toda la rabia y violencia que tenía controlada.
Sus víctimas son los poderosos. Representantes de Wall Street, el empresario que ambiciona meterse a político o el presentador mediático de un programa de televisión al que admira y que se ríe de él. También le desprecian y engañan alguno de sus compañeros de trabajo o su propia madre que permitió los abusos que sufrió en su infancia. En “Joker”, hay una violencia selectiva que cuestiona cualquier tipo de poder. Sus crímenes son jaleados por la multitud que le consideran un héroe capaz de plantar cara a cualquier poderoso. Toda esa masa descontrolada reivindica a los payasos, disfrazándose, después de que la gente de la calle haya sido calificada como tal por algún aspirante a político. Los payasos ríen y tratan de hacer reír. La risa de Arthur no nos hace reír. Joaquin Phoenix nos muestra de todo lo que es capaz un buen actor. Su personaje podría haber tendido hacia el histrionismo, pero nos muestra todo lo contrario, un ejercicio de contención y sobriedad. Decía el escritor argentino Ernesto Sábato que su “risa era negra”. La del “Joker” ni siquiera ríe.

PUBLICADO EN LA VOZ 

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