1/28/2026

MARTY SUPREME: PING PONG y un extravagante personaje que interpreta Timothée Chalamet

 

MARTY SUPREME (EEUU.2025.149’)

DIR: Joshua Safdie

INT.: Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Odessa A’zion, Abel Ferrara, Tyler the Creator

GÉNERO.: Drama, biopic



Nunca me había planteado que el ping-pong, conocido también como tenis de mesa, diese para una película de dos horas de media. Había hecho bien porque Marty Supreme, nominada a nueve Oscar, es una película agotadora y cansina.  El reclamo de Timothée Chalamet no es suficiente. Está bien en su papel de un obsesivo y enjuto deportista que parece más bien un oficinista con un fino bigote y gafas ,pero no es el mejor de su carrera. Sin ir más lejos me pareció mejor el año pasado interpretando a Bob Dylan en “A complete Unknown”.

No obstante, es el máximo favorito para ganar el Oscar después de ganar el Globo de Oro por interpretar a Marty Reisman(1930-2012), un conocido jugador de ping-pong en Estados Unidos que llegó a ganar 22 títulos importantes y llegó a convertirse en el más veterano en ganar una competición nacional de deportes de raqueta, con 67 años.


El biopic inspirado libremente en el jugador, está dirigido por Joshua Safdie, director junto a su hermano menor, Benny, de filmes como Diamantes en bruto(2019) o Good Time(2017). Safdie pone el foco absoluto en el personaje que interpreta Timothée Chalamet ,un buscavidas , histriónico, egocéntrico, acaparador e inmaduro que es incapaz de asumir ninguna responsabilidad. Su único objetivo es ganar a sus rivales. Huye de su madre; ningunea a su tío y a su primo; seduce a una millonaria(Gwyneth Paltrow) ; evita a una chica a la que ha dejado embarazada , engaña, manipula  y miente a todo el que se encuentra a su paso.


Es agotador y menos mal que Safdie y el otro guionista Ronald Bronstein no han hecho un monográfico del ping pong y nos ha ofrecido más de dos horas y media de partidos. La velocidad está, pero no en los raquetazos que dan los contrincantes , sino en el frenético movimiento de cámara siguiendo a un personaje que acaba produciendo rechazo. Ni que decir tiene que al protagonista le persigue medio Manhattan por sus innumerables chanchullos y excentricidades.


Joshua Safdie buscaba el caos como ha hecho en otras de sus películas, pero siento que, esta vez lo ha sobrepasado.

DOS ESTRELLAS Y MEDIA

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