8/03/2026

SOLO, UN ACTOR

 

Opinión

Manolo Solo, un actor

Me cuesta reconocer que ha fallecido porque su rostro se había hecho habitual en nuestro cine y en nuestra televisión


Viendo «Una quinta portuguesa», no te haces a la idea de que Manolo Solo acaba de fallecer. La película se vio en televisión pocas horas después de que conociésemos su fallecimiento a los 62 años, como consecuencia de un cáncer.

El personaje que interpretó, profesor de geografía en un colegio, sin grandes expectativas, abandonado sorpresivamente por su mujer, se ve obligado a reinventarse en una finca portuguesa donde convive con la naturaleza y la sensibilidad de su empleadora una contenida y apacible María de Medeiros.

Ese tono contenido de la película, con seres humanos que viven el día a día, sin crispación, y me atrevería a decir sin ambición, me acerca al actor algecireño que ya no está entre nosotros.

Me cuesta reconocer que ha fallecido porque su rostro se había hecho habitual en nuestro cine y en nuestra televisión . Por eso encuentro algo parecido a la magia en las películas que nos permiten, durante un corto periodo de tiempo, olvidar que ese actor que está en pantalla, permitiéndonos evadirnos de nuestra realidad en «Una quinta portuguesa», ya haya fallecido.

Me pasó el año pasado con el fallecimiento de Verónica Echegui que murió también víctima de un cáncer cuando tan solo tenía 43 años. Acababa de fallecer y la vi en una serie, «Ciudad de sombras», me parecía imposible que la vital e inteligente inspectora de policía que interpretaba, ya no podía terminar su trabajo en la serie y pensar en otro , dejar de rodar y pasear por las calles de cualquier pueblo o de cualquier ciudad. Se la vía tan viva…

Ya era alguien imaginario que solo podíamos hacer vivir si veíamos cualquiera de sus películas o series. Lo mismo me ocurre con Manolo Solo, un actor cercano, de esos con los que podías charlar tranquilamente , tomarte un café o una cerveza y saber que muy pronto le volverías a ver en la pantalla grande. Ya solo podremos recurrir al pasado para verle interpretando a un periodista en «La isla mínima», al sumiso hombre de confianza de Javier Bardem en «El buen patrón» o al dueño de un bar en «Tarde para la ira», papel que le valió el Goya como actor de reparto.

También podemos revisar en cualquier momento la serie «Anatomía de un instante» basado en el libro de Javier Cercas, en que interpretaba con convicción al teniente general Manuel Gutiérrez Mellado durante el golpe de estado de 1981.

La imagen tiene la virtud de hacer revivir a los muertos, a que los veamos tal como fueron interpretando a diferentes personajes. Lo que ya no podremos hacer es tomar ese café o cruzárnoslos por las calles, aunque mientras los veas en pantalla siempre tendrás la sensación de que están vivos.

Al cine le debemos , incluso a los videos caseros o las super ocho, la posibilidad de que recordemos a nuestros padres o abuelos y que nos veamos cuando éramos jóvenes y nuestros hijos pequeños. La imagen, las películas nos muestran tal como éramos y como era el entorno en que vivíamos. Las ciudades, las calles, las casas, el paisaje, los coches, la ropa que vestíamos …. Hace que estemos vivos, aunque haga tiempo que desapareciéramos. Manolo Solo seguro que seguirá en nuestras vidas.


PUBLICADO en LA VOZ . 3.7.26 

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