Aquí si que hablamos de comedia- comedia que nos hará pasar
un rato agradable y nos permitirá olvidarnos de todo. La pareja protagonista es
un matrimonio que vive anodinamente, sin ninguna pasión. Ella, Colette, es una
profesora universitaria, especialista en Hitchcock y él, François un escritor
de novela negra de época, una saga que
cada vez resulta más anodina por la escasa empatía que hay entre la pareja
protagonista, algo similar a lo que ocurre en su propia vida.
Ambos me llevan a aquella divertida comedia de Woody Allen y
Diane Keaton, “Misterioso asesinato en Manhattan” y, todavía por encima
a las películas de Alfred Hitchcock, permanentemente referenciado en la trama
que, tiene su origen en “La ventana indiscreta”, pero en la que también
hay referencias a Vértigo, Con la muerte en los talones o, si dejamos al
mago del suspense, o de las parejas como fue definido por
Truffaut, a “Ser o no ser”, de Ernst Lubistch.
Todo comienza cuando Colette cree que el vecino de abajo, un
actor que representa Hamlet, y al que acaban de ver en el teatro, ha
matado a su mujer. Ella observa por la ventana a sus vecinos como si de James
Stewart o Grace Kelly, se tratara. Ve una discusión, entre la mujer sordomuda
del actor y él. Cree que la ha golpeado, aunque no ha podido verla. François se
muestra escéptico y más cuando ambos ven
a la mujer del vecino, a través de la
ventana.
A partir de ahí, la trama va desarrollándose como una
comedia de enredo que al mismo tiempo trata de buscar una mayor complicidad y acercamiento
entre una pareja que estaba rompiéndose y amenazaba su relación.
Hay una secuencia en blanco y negro en la que Hitchcock
explica las claves del suspense y esa sensación se encarga de trasmitirla el
director de la película Rémi Bezançon ( La biblioteca de los libros
rechazados). Va creando la tensión necesaria.
Hay un misterio que resolver y encontrar el McGuffin de
la trama en una comedia divertida y lúdica que tanta falta nos hacía.
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