AMARGA NAVIDAD (ESP.2026, 111’)
DIR: Pedro Almodóvar
INT.: Bárbara Lennie, Leonardo Sbaraglia, Aitana Sánchez
Gijón, Victoria Luengo, Milena Smit, Patrick Criado, Quim Gutiérrez
GÉNERO: Drama
Pedro Almodóvar vuelve a entremezclar realidad con ficción.
En su cine, la línea es muy fina. Sus personajes siempre son reales, aunque no
lo sean.
En Amarga Navidad , su largometraje número
veinticuatro, el director manchego reflexiona sobre la muerte, el duelo o la
soledad del creador. Seguramente, también, sobre el egoísmo que emplean muchos creadores relegando a los demás.
Cuenta dos historias. En la primera Elsa (Bárbara Lennie) es
una directora de publicidad, que dejó atrás su carrera cinematográfica después de
dos películas, ambas valoradas por la critica , pero con apenas repercusión
comercial. Es una mujer insegura, afectada por continuas y dolorosas migrañas a
la que no le parece suficiente el apoyo de su pareja, Boni (Patrick Criado),
bombero y stripper durante sus días libres, el único heterosexual, medianamente
aceptable, en la película.
La otra historia se sitúa en 2026 y nos habla de Raúl
(Leonardo Sbaraglia) , un guionista y director de cine, alter ego de
Almodóvar, en pleno bloqueo creativo que recurre a la auto- ficción para ser
capaz de concluir una historia. En su obsesión deja en un segundo plano a su
pareja, Santi (Quim Gutiérrez) y a su asistente Mónica (Aitana Sánchez
Gijón con la que lleva colaborando toda su vida
A los pocos minutos de comenzar Amarga Navidad
entendemos que la primera historia forma parte de la ficción y que en realidad
Raúl trata de escribirla. Almodóvar construye dos historias paralelas que se
retroalimentan.
En su nueva película, Pedro Almodóvar sigue hablándonos de
su vida cuando creíamos haber completado ese capítulo, sobre todo, por “Dolor
y gloria” donde nos habló de su infancia, las enfermedades que padece y los dolores que debe soportar ; de un desamor que le marcó; de los amigos que
se fueron quedando en el camino o de su madre, siempre `presente en su cine,
incluso físicamente en alguna de sus películas.
En “Amarga Navidad”, rodada en Madrid y Lanzarote,
Almodóvar ha querido, sobre todo, desnudar al creador , exponerlo al público para que sea testigo de la
tensión a la que se enfrenta y las dudas que puede plantearse cuando
decide escribir sobre el dolor de los demás. Escribir ficción sobre una
realidad de personas muy cercanas que le han confiado sus intimidades.
En su nueva película es el guionista y director que escribe
un guion sobre una directora que es él mismo…No es tan complicado, se entiende
fácil una vez va desarrollándose una historia, que nos adentra en un mundo
lleno de referencias a su propio cine.
La cuestión es que hay una primera media hora brillante y
que después da la sensación de que lo que cuenta ya lo hemos visto otras muchas
veces. Raúl su protagonista, su alter ego, se enfrenta a la página en blanco,
en este caso a la pantalla de un ordenador con el cursor palpitante. No sabemos
cuál es el final de la historia , ni el camino que tomará el director en el
futuro que, quizá llame a su película “Dulce Navidad” o mejor “Dulce Elsa”.
TRES ESTRELLAS Y MEDIA
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