LA TARTA
DEL PRESIDENTE (Irak, Qatar, EEUU, 2025,105’)
DIR:
Hasan Hadi
INT.:
Baneen Ahmad Nayyef, Sajad Mohamad Qasem, Waheed Thabet Khreibat, Rahim Alhaj
GÉNERO:
Drama
Lamia, una niña de nueve años, vive con su
abuela , con “bibi”, en una humilde cabaña en el río Tigris. Para
trasladarse a la escuela debe utilizar una barca. Si quiere ir a Bagdad está a
más de dos horas de distancia.
En la
escuela, el maestro se asemeja más a un militar violento que a un enseñante.
Hace sorteos para repartir tareas. Uno debe barrer el aula, otro traerle pan o
como en el caso de Lamia hacer una tarta para el presidente Sadam Hussein para
celebrar su cumpleaños.
Bibi junto a Lamia, se lleva sus
pertenecías más valiosas, platos, jarrones o un viejo reloj para intentar intercambiarlos
por los ingredientes que necesita para la tarta: huevos, harina, azúcar y levadura . Si no hace la
tarta podrá sufrir un duro castigo que, incluso conlleva la cárcel.
Tras una
serie de circunstancias, siempre con su gallo como mascota, Lamia acaba en las
calles de Bagdad acompañada de Saad, un compañero de colegio, pícaro y decidido
que nos recuerda a Lazarillo u Oliver Twist.
Las miradas de
ambos nos muestran a las gentes de Bagdad, la mayor parte sobrevivientes que no
muestran ninguna empatía con los niños. Entran en un mundo en que el miedo,
la represión, el autoritarismo e incluso, los abusos pueden aparecer en
cualquier rincón.
En ese recorrido por mercados o callejuelas Lamia debe utilizar todo su ingenio para encontrar los ingredientes mostrando valor y resistencia e ingenio para librarse de los peligros
Sin que sea
una película política, en todo momento los personajes parecen permanentemente
vigilados. No hace falta mostrar en demasía a militares o soldados, es como si
un poder oculto marcase sus pasos.
El director Hasan
Hadi nacido en Irak en los noventa y formado como cineasta en EEUU,
debuta con esta bella y al mismo tiempo impactante película, que nace de la
memoria, de su infancia en Irak y que muestra a los habitantes de Bagdad,
muchos fríos y egoístas, pero otros profundamente solidarios.
Según ha
contado el cineasta los actores no son profesionales y se rodó en orden
cronológico porque se buscaba preservar la espontaneidad de los diferentes
personajes que aparecen en el filme.
La película se
rodó en la capital iraquí, a pesar de que no hay ningún tipo de infraestructura
cinematográfica, pero, en cambio, los costes se abaratan porque pueden
conseguirse permisos de rodaje gratuitos.
“La tarta
del presidente” es una película en que las emociones humanas están a flor
de piel., algo que se trasmite al espectador. Son imágenes tan reales en la
ficción como los fragmentos documentales que aparecen en esta honesta y poética
película que ganó la Camara de Oro a la mejor opera prima en el último festival
de Cannes.
CUATRO
ESTRELLAS
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