1/12/2010

CARMEN IGLESIAS: "DESDE FUERA A ESPAÑA SE LA SIGUE VIENDO COMO UN CONJUNTO.SE HABLA DE ESPAÑOLES Y NO DE CATALANES,CASTELLANOS O ANDALCES"


“Los españoles hemos interiorizado como propio lo más negativo
que nos transmitían desde fuera”

Memoria histórica: La obra de Lorca era de todos. Los restos de su familia.


“La transición no debe olvidarse. Fue modélica”

“El terrorismo ha sido el cáncer de nuestra democracia. Los nacionalismos no hubiesen sido tan excluyentes si no hubiera existido ETA”

“La libertad puede verse amenazada porque hay elementos de autoritarismo muy elevados”






Es un viejo edificio en un barrio de jóvenes. La Real Academia de la Historia está situada en la calle León, esquina a Huertas, una de las zonas de la movida madrileña, y su sede, que en tiempos fue Casa del Nuevo Rezado, era despacho de libros de rezo perteneciente a la comunidad jerónima de El Escorial. Lo construyó, como el monasterio, Juan de Villanueva.
Es aquí donde estamos citados con Carmen Iglesias, académica de la historia y de la lengua, catedrática de Historia de las Ideas y Formas Políticas en las universidades Complutense y Rey Juan Carlos y autora de innumerables trabajos .Desde 2007 ocupa la presidencia del grupo de comunicación, Unidad Editorial.
Su última publicación responde al título de “No siempre lo peor es cierto”, (Galaxia Gutenberg) en que recoge una serie de monografías, ensayos y conferencias que abarcan desde el siglo XVI al XXI, y que ha ido realizando desde finales de los ochenta hasta nuestros días.
“No siempre lo peor es cierto”, es el título de una comedia de Calderón y como nos comenta la propia Carmen Iglesias es un titulo que responde tanto a un carácter didáctico como irónico, porque los españoles debemos dejar de ser victimistas. “Yo –nos dice- pertenezco a una franja generacional que ha vivido la dictadura franquista y se nos decía tanto desde la derecha como desde la izquierda que en España, vivíamos siempre lo peor. El hispanista John Elliot siempre nos ha reprochado ese sentimiento porque si esperamos lo peor, desde luego, acaba ocurriendo.
Estamos sentados en el despacho del director de la Academia, Gonzalo Anés, que ha cedido su espacio para la entrevista, y muy cerca de una sala de reuniones con cuadros de Goya o Madrazo y donde en algún momento, se habrán sentado Ramón Menéndez y Pidal, Marcelino Menéndez y Pelayo, Claudio Sánchez Albornoz o José Antonio Maravall, uno de los maestros de Carmen Iglesias , que siempre decía que “España no es diferente, es singular en muchos aspectos, como lo son todos los países”.

¿Ha querido explicarles a los españoles, con este libro, que no tenemos que ser tan negativos con nuestra propia historia?

- Hemos interiorizado como propio lo más negativo que nos transmitían desde fuera. Los españoles tenemos una carga con la leyenda negra, consecuencia de nuestra hegemonía durante los siglos XVI y XVII, pero las potencias que nos sucedieron, Francia e Inglaterra, no han interiorizado las criticas que se les hicieron desde el exterior . En el libro intento acercarme a la historia con el mayor rigor posible y también con lo que yo siempre he llamado la piedad clásica, la compasión hacia nosotros mismos y hacia otros seres humanos. Se trata de comprender por qué en determinadas circunstancias históricas los hombres y mujeres que vivieron ese momento reaccionaron de una manera determinada y no como nosotros ,desde nuestro punto de vista ,con nuestros valores, creemos que debería haberse actuado.
-
Cuando se refiere a piedad, se remonta a los griegos, que eran complacientes con los vencidos, pero en España no hemos tenido esa piedad.

Si en España ha faltado mucho. Se ha sido muy tajante. Uno de los capítulos está dedicado a la Generación del 98, llena de grandes escritores y pensadores, pero su literatura nos ha lastrado mucho porque durante el franquismo, ha sido la más leída y la más investigada. En su literatura falta piedad, ese sentido profundo, no porque ellos no quisieran, sino porque falta ese intento de comprender a los otros en su espacio y en su contexto.

¿El maniqueísmo sigue dándose en la sociedad española? ¿Hay una España de rojos o azules; de buenos o malos, o de nacionalistas o no nacionalistas?

Desgraciadamente, aunque se da más en círculos políticos muy ideologizados, que en la sociedad en general.. Con la transición fuimos conscientes que con la guerra civil, todos habíamos perdido. Ahora, más recientemente, se ha vuelto a ese sentido maniqueo que es muy preocupante y que considero que en muchas ocasiones está hostigado desde el poder político, con el agravante que está muy fragmentado en función de los caciques locales de las autonomías. Pero creo que es algo que no está en la esencia de los españoles.

A su juicio, ¿cree que la llamada memoria histórica está creando nuevamente diferencias entre distintos sectores de nuestra sociedad?

Sí, en vez de intentar integrar. Naturalmente las familias de las víctimas tienen derecho a saber que fue de lo suyos, pero se están diciendo muchas cosas sin sentido. Una de las falacias que se han dicho es que la Guerra Civil y la posguerra habían estado absolutamente sepultadas. No es verdad ,sólo hay que echar una ojeada a la enorme bibliografía que hay o acudir a las hemerotecas para comprobar la cantidad de artículos que existen firmados por historiadores de toda condición o ideología. Lo que ocurre es que no había sido un tema mediático manipulado por los políticos, y esa ha sido la gran diferencia.
Y luego, el intento de que las familias que no quieren mover los restos, como la de García Lorca , pues hay que respetarlo. Hace un par de años, en unas jornadas internacionales, uno de los participantes estaba empeñado en que había que obligar a la familia a abrir la fosa de Lorca, porque el poeta era de todos, y yo dije que eso no era así porque lo que era de todos era la obra y no los restos de Federico, que son sólo de la familia.

Además, interviene Ricardo Martín, autor de las fotografías de ésta entrevista, él mismo concepto de memoria histórica no existe.

Efectivamente. La memoria es individual y, como todos sabemos, es también emocional No existiríamos sin recordar. En cambio la historia supone un distanciamiento que no tiene nada que ver con ese planteamiento emocional de los míos, los suyos, los vuestros que se plantea con ese concepto.

El pensador vienés Martín Buber, cómo usted recoge en su libro, dice que los seres humanos somos una comunidad del recuerdo. Por lo que hablamos no parece que en España apliquemos bien esa idea.

Es lo que estamos comentando, porque en vez de recordar lo que nos une se busca la tergiversación. Tenemos una clase política muy maniquea y en algún caso muy ignorante que contribuye a esa desunión.

Creo que uno de los fracasos de nuestra joven democracia es la educación. Se ha fragmentado y se ha creado además, un falso sentimiento de pertenencia aldeanista
Desde el Estado tenían que haber velado para que, dentro de la singularidad y la diversidad del país se mantuviera un cierto tronco común y la función educativa fuera eficaz, y fueran respetados los derechos de los niños y de los padres, por ejemplo, en la cuestión lingüística dónde se está llegando a una situación en que se está vulnerando, creo sinceramente, los derechos individuales de ciudadanos españoles y además destruyendo la enseñanza pública.

Si hablamos de diferentes países dentro de España, ¿cómo se nos ve actualmente desde el exterior?

Creo que desde fuera, no hay duda, nos siguen viendo como un conjunto, como españoles y pertenecientes a una de las naciones, en el sentido moderno, más precoces de Europa. Se habla de españoles y no de catalanes, castellanos o andaluces

¿Y si escuchamos que alguien habla mal de España es español como señalaba José María Bartrina en el siglo XIX, y usted cita en su libro?

Efectivamente. Así nos definimos lo que pasa es que yo siempre pensé que estaba cambiando la tendencia. La guerra civil y el franquismo nos hizo retroceder mucho en nuestra autoestima, y dio lugar a la consolidación de ese pesimismo que volvió a superarse con la democracia y la transición…

Y la transición ¿se está olvidando?

No es una transición para el olvido, fue modélica, aunque hubiese errores. Un libro de éxito,”Anatomía de un instante”, de Javier Cercas, un autor perteneciente a una joven generación, se da cuenta de la importancia que tuvo y reivindica esa transición, aunque hubiese cosas que se cerraran en falso como el problema territorial y la famosa LOAPA.

¿Considera que esa libertad que nació durante la transición se puede ver amenazada con determinadas actitudes de los sectores muy nacionalistas donde en lugar de sumar parece que es mejor restar?

Desde mi punto de vista si puede verse amenazada porque creo que el péndulo antifranquista sigue incorporando elementos de autoritarismo, a veces, muy elevados. El que un alcalde pretenda hurgar en nuestras basuras para ver si reciclamos bien y si no lo hacemos bien poner una multa a una comunidad de vecinos, es algo absolutamente autoritario. Ha costado siglos conseguir que las penas no sean colectivas y que sea cada uno, quién responda individualmente. Es llamativo que se ocupen de estas cuestiones y no, por ejemplo, de la falta de medios de la justicia que deja a delincuentes en libertad porque ni siquiera tiene ordenadores.

El historiador francés Georges Duby, como usted recuerda, hablaba de un catálogo de miedos. En 2009, ¿a qué tenemos que tenerle miedo los españoles?

Pues al intervencionismo, a la pérdida de libertad, al maniqueísmo, a la simplificación de la realidad. Una realidad que construimos, a veces, con palabras. En las hemerotecas no aparece la palabra terrorismo en los discursos oficiales, desde la democracia hasta finales de los ochenta. Se habla de violencia en lugar de reconocer a los asesinos como asesinos. El terrorismo ha sido el gran cáncer de nuestra democracia. Los nacionalismos no hubiesen sido tan excluyentes si no hubiese existido ETA.

Miramos el reloj. Ha transcurrido más de una hora desde que iniciamos la entrevista. Antes de posar para Ricardo y acudir como jurado a una comida donde se conceden unos premios, le preguntamos por el Príncipe, del que fue su profesora, y nos asegura que el heredero de la Corona Española es consciente que está haciendo historia, como también el resto de la Familia Real. Cuántas veces le he oído decir, “al milímetro sigo la Constitución”.
Todavía le da tiempo a decirnos que es una lectora infatigable que comparte ficción como P.D.James con libros de historia, y vuelve a citarnos la novela de Cercas sobre el 23 F ; también disfruta con el cine viendo películas como Gran Torino o La Clase o acude al dvd adquiriendo series como Los Soprano o Ally McBell, o filmes de animación de la Factoría Pixar.

ENTREVISTA publicada en MERCURIO (Enero 2010)

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