6/03/2017

POR UN PARTIDO DE PELÍCULA


No suelo hacerlo mucho en este blog pero en alguna ocasión me he acercado al fútbol, un deporte que me ha apasionado durante toda mi vida. Sin embargo, en muy pocas ocasiones, he hecho información deportiva porque, salvo contadas excepciones, Alfredo Relaño es una de ellas, nunca me ha interesado la forma triunfalista o sensacionalista de diarios, televisiones e incluso radios.
Lo mío hoy va de recuerdos, de aquella primera vez que vi en televisión una final del Real Madrid frente al Benfica de Portugal y que supuso la derrota de los blancos por 5 goles a 3. Era una Philips o una Telefunken, no recuerdo bien. Un aparato enorme con una pantalla diminuta y por supuesto, en blanco y negro. Hacia unas semanas que había llegado a mi casa y  en torno al televisor se congregaron amigos y familiares dispuestos a seguir alimentando la leyenda del Madrid. Pero aquel Benfica de Eusebio era excepcional y acabó ganando el partido. Recuerdo vagamente la decepción de los mayores porque yo aun era un niño de 8 o 9 años y no seguí muy detenidamente el desarrollo del partido. Creo acordarme que los tres goles del Madrid los marcó Puskas, que incluso falló un penalty. Fue mi ídolo de la infancia, y su número, el 10 me acompañó durante toda mi vida deportiva, en los muchos años en que jugué al fútbol con amigos, compañeros de trabajo o en cualquier otra ocasión que se terciara.
La de esta noche es la decimoquinta ocasión en que Real Madrid alcanza la final de la competición por excelencia: La Copa de Europa o la Liga de Campeones...Para mí casi siempre han sido alegrías. Recuerdo también vagamente la derrota ante el Inter de Milán (3-1) y sobre todo la victoria del Madrid ye-ye, en 1966, por dos a uno frente al Partizán de Belgrado... Aquel partido si lo viví intensamente como bastantes años después la peor final jugada por el Madrid  frente al Liverpool (0-1), en un pésimo partido de los García que sin embargo tuvieron mucho mérito alcanzando al final bajo la dirección de Alfredo Di Stefano que aquella temporada, de los ochenta, fue subcampeón en todas las competiciones pero no alcanzó ni un solo título.
Pasaron más de quince años hasta que el Madrid volvió a la final de su competición. Llegó la séptima Copa de Europa frente al rival de esta noche la Juventus de Turín. La vi junto a mi hijo mayor y varios compañeros de Radio en un pub del Zoco de Pozuelo. Fue una fiesta y por primera y única vez acudí a la Cibeles a celebrarlo. Un  ratito porque aquello estaba hasta arriba aunque aquella noche  fue de una alegría inmensa.
En las victorias del Madrid siempre nos llamábamos mi padre y mi amigo Fede. Ninguno de los dos están ya, pero siempre tengo un recuerdo después de cada partido como si siguiese comentándolo con ellos.
El gol de Raúl frente al Valencia , el de Zidane  ante el Bayern Leverkusen y otra vez a esperar unos años hasta que Ramos empató en el último segundo contra el Atlético de Madrid y abrió paso a la décima en la noche de Lisboa.
Las dos finales contra el Atlético han sido titánicas. En la primera me pareció más que justa la victoria del Madrid que había llevado todo el peso del partido, en la segunda el Atlético pudo ganar si hubiese aprovechado su mejor juego durante la segunda parte. Después la lotería de los penaltis decidió. Por cierto no vi la serie. Me vine a mi cuarto para evitar ver los lanzamientos. No me gusta el sistema aunque parece que es la única opción. Johan Cruyff propuso que se redujera el número de jugadores por equipo en las prórrogas para facilitar que hubiera más espacios y así favorecer las oportunidades para uno u otro equipo. Seguramente serían unas prórrogas mucho más vistosas y menos dadas a especular con la lotería de los penaltis.

Pero de momento es lo que hay ...A quienes nos gusta a disfrutar con el partido de esta noche y con la esperanza de que un nuevo trofeo se vista de blanco ante todo un campeón, encabezado por el mítico Buffon. Espero que haya futbol del bueno y que la Cibeles vuelva a ser una fiesta. Que sea un partido de película. Yo, seguro, que lo veré en casa.

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