5/04/2009

"El hombre tranquilo"


Xavi Hernández es John Wayne. He descubierto que él, es el auténtico hombre tranquilo. No se inmuta. Siempre tiene la maniobra apropiada para quitarse del medio al contrario. Maneja cada tiempo del partido.En cortito,ahora en largo, ahora voy a robar un balón y matar el partido,ahora paramos. El 2-6 del Bernabéu ha hecho mucho daño a los madridistas pero, a los que nos gusta el fútbol, sabemos que hay que rendirse ante la sabiduría de éste pequeño jugador y de los que le acompañaron en una noche mágica para los azulgranas.
Sólo recuerdo un partido similar,reciente, en cuanto a la superioridad de un equipo sobre el otro, y a la calidad del juego desplegado: el 3-0 de España a Rusia en la Eurocopa.
El Barça hizo lo que quiso el sábado en el Bernabéu. Bajo la batuta de Xavi cada uno de sus jugadores, cada una de sus líneas supo lo que hacer desde el minuto quince, desde el mismo instante en que a Higuaín se le ocurrió abrir el marcador.
Hasta ese momento había mucho respeto entre los dos equipos.Ninguno se fiaba del otro.Había velocidad y llegadas al área, y Robben estaba pudiendo claramente con Abidal.
Marcó el Madrid y se desató el vendabal de juego. Apenas los blancos fueron conscientes de que iban por delante en el marcador,para encontrarse a los de Guardiola entrandoles por todos lados.Henry, en uno de los muchos errores que cometió, el cada vez más inseguro Sergio Ramos, pudo en el mano a mano frente a Casillas que, a pesar de los seis goles encajados, realizó media docena de paradas que evitaron una goleada mucho más sangrante.
El partido pasó a ser un rondo para el Barcelona. Tocaban y tocaban y los blancos, impotentes ,corrían tras el balón que,en muy pocas ocasiones, recuperaban. Y si lo hacían lo volvían a perder casi de inmediato.
El Madrid fue valiente porque quiso jugar de tu a tú a uno de los mejores Barcelona de la historia,pero ese planteamiento significó su suicidio.
El cobarde Chelsea arrancó un empate en el Nou Camp escondido en la cueva, y ahora tiene algunas esperanzas, aunque si el Barça juega la mitad que en el Bernabéu, seguro que también llega a la final de la Liga de Campeones.
El Madrid ha caído contra quién tenía que ponerle en su sitio.En Sevilla jugaron bien,pero sólo hay que echar una ojeada a la tabla de clasificación para ver a que distancia se encuentran de los primeros el Valencia, el Atlético de Madrid o el propio Sevilla. La liga era cosa de uno y el Madrid ha sido capaz de mantenerse ahí hasta que ha tenido que enfrentarse a la bestia.
Juande ha hecho una campaña excelente con muy poco. Ha ganado partido tras partido y ha sido capaz de llegar con posibilidades, de disputar el titulo de Liga a un Barça de ensueño.En total los azulgranas se han impuesto por 8 a 2 al Madrid y han conseguido,por supuesto, los seis puntos de los dos enfrentamientos ligueros.
Si la memoria no me falla ,el Madrid se impuso la temporada pasada por 5 a 1, y también se hizo con los seis puntos,celebrando de paso,la victoria liguera frete a su eterno rival. La alegría va por barrios, y ahora los azulgranas deben estar orgullosos del juego que despliega su equipo y los madridistas,como yo, esperar tiempos mejores, y sobre todo encontrar a un hombre tranquilo
que sea capaz de marcar los tiempos del partido.

2 comentarios:

Elisabeth Norell dijo...

¿No será que te vas a hacer del Barça? Los genios son los genios, allá donde estén y con los que juegen. En cualquier caso el 2-6 es una realidad y supongo que también un motivo de reflexión. Aunque el fútbol se reduce sencillamente a una cosa: gana el que más goles meta. Ya ves, cosas de la vida. Y a lo mejor la vida no consiste en meter goles. Sino en vivirla. En paz y tranquilidad. Y ellos a lo suyo. Que para eso ganan millones. Y si no meten goles; ¡que se los descuenten! Eso seguro que sería un incentivo más.

Elisabeth

El Buzo dijo...

Bueno, o unos cuantos "hombres tranquilos" y, sobre todo, humildes. Como Iniesta, por ejemplo. Hay una histeria madridista que empieza a parecerse a la histeria valencianista, y eso es el principio del fin.